Una forma diferente de divertirse

¡Hola amigos trusios! Después de mil años de muerte he vuelto para compartir con ustedes mis obras y mis pensamientos, espero que me hayan extrañado. Si se preguntan por qué he estado mucho tiempo ausente solo publicando poemas, pues se debe a dos razones: he empezado a trabajar como community manager en una empresa que brinda asesoría de tesis – donde me va genial – y también he tenido que lidiar con la depresión por culpa de una chica que sí resultó ser invierno – quienes leen mis poesías entenderán muy bien -.  En fin, ya que ahora cuento con un poco más de tiempo y ya me estoy recuperando del bajón, le voy con todo a este nuevo post. Empecemos.

El sábado pasado por la noche, mientras me dirigía a la estación Canadá a bordo de un bus de transporte público, iba conversando con un amigo de tan solo quince años que verdaderamente me cayó muy bien, y en una de esas me preguntó el motivo por el cual iba vestido tan seriamente y con boina sobre la cabeza como tal vez lo haría una persona mayor, a lo que respondí que ese era mi estilo y que sentía que iba acorde a mi personalidad que repudia lo que tiene que ver con la moda urbana y chucherías relacionadas (no fue indirecta ya que él daba la impresión de ser un chico de casa y vestía normal). Sorprendido por mi respuesta, se animó a inquirir nuevamente con curiosidad viva en los ojos sobre la manera en la que me divierto según mi estilo y entonces me dispuse a explicarle lo siguiente:

Existen muchas formas de divertirse sin seguir tendencias como una oveja ni modas; todo depende de lo que te gusta. Yo soy un firme creyente de que todos deberíamos hacer lo que queramos siempre y cuando no dañemos al prójimo, no caigamos en alguna compulsión y seamos responsables de nuestros actos. La mayoría de adolescentes, jóvenes y adultos mantienen la creencia de que divertirse consiste únicamente en irse de juerga, drogarse, emborracharse hasta el hartazgo y acostarse con cualquiera; se confunde a la libertad con el libertinaje y al final de cuentas se actúa con irresponsabilidad, lo que conlleva a terribles consecuencias como el aborto (no por violación), las adicciones, las familias disfuncionales e incluso la muerte. No obstante, también se puede encontrar diversión en la lectura de un buen libro, en una buena canción reproduciéndose en el estéreo con volumen al gusto, en una salida con los amigos, etc., como resalté en el principio, todo depende de lo que verdaderamente te gusta. Según Walter Riso en su libro Enamórate de ti, uno debe darse el lujo de complacerse, de ser hedonistas y para nada contenerse hasta el punto de parecer un bloque de cemento, así que haz lo que quieras pero siempre con cuidado.

En mi caso yo sigo la filosofía hedonista, es por eso que me divierto haciendo lo que me gusta y puedo decir con orgullo que hasta ahora no he pisado una discoteca porque no me nace hacerlo y si por ello me tildan de sano pues ponen en evidencia que no me conocen ni un ápice. Así es, en lugar de perder mi tiempo en una discoteca prefiero salir con mis amigos a caminar por Barranco, tomar algo y perdernos en algún restobar donde pongan o toquen bandas de Rock; es mi gusto, no pueden refutarlo. Asimismo también me visto como me plazca así no vaya acorde con la moda. Me siento feliz así.

En conclusión, a lo que quiero con este post mis amigos es que si no vamos a vivir la vida haciendo lo que nos gusta ¿Entonces para qué vivirla? ¿Acaso es verdaderamente bueno mantenernos a base de privaciones, complacer a los demás y pasar la vida sintiéndonos culpables todo por culpa de la burrada de Adán y Eva? Que nadie nos imponga un sendero al cual seguir, que nadie nos diga cómo divertirnos.

Ah y con respecto a mi casual amigo pues se mostró muy interesado en mi modo de pensar, espero que se haya puesto a reflexionar y construya su propio camino.

Saludos desde Trus,

Ariel Dom Trus

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